
El primer acápite del decálogo del abogado, por el profesor Eduardo J. Couture, que tan simplista y compleja es esta primera parte de su decálogo, cual el significado que encierra esta simple palabra “Estudia”
Todo profesional, estudiante o amante del derecho tiene conocimiento de la gran carga teórico que existe en el magno estudio de la justicia, ya que el derecho se trasforma, como el agua que corre por un rio y modifica su cauce o su afluencia en determinados sectores, de la misma forma el derecho cambia en distintas Continentes y regiones, Países y municipios, en tiempo y materia.
Porque lo que es justo en un lado carece de la justicia en otro, lo que es formal en petición es informal en ejecución, lo que es evidente en conocimiento es carga probatoria en proceso. Pues el derecho como pocas otras ciencias no tiene una sola línea de investigación, no existe un libro a nivel mundial que diga cómo se tiene que llevar un proceso, o cuales pruebas son pertinentes para presentarlas y cuáles no.
No existe un manual universal de cómo tiene que ser el derecho. sino varias concepciones distintas de lo que es derecho y cada una más enriquecedora y justa que la anterior.
Este es pues lo que hace del derecho la ciencia maravillosa que hoy conocemos, pues el abogado que entregue su vida a este saber en beneficio de la sociedad tendrá que tener en cuenta que nunca se dejara de estudiar, jamás, tiene que tener conocimiento y certeza de que su vida será un continuo investigar y ejecutar lo aprendido una interminable búsqueda del conocimiento.

Porque la sociedad cambia, y con el cambio de la sociedad viene el cambio del derecho, lo que antes era permitido ahora es prohibido y viceversa, ya que el mundo maravilloso del derecho es así el mundo cambia y el abogado también tiene que cambiar con él, si no puede seguir este paso como sentencia el profesor “Serás cada día un poco menos abogado”
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